lunes 09 de marzo 2020

Justamente hoy, mientras leía acerca del progreso del COVID-19 (Coronavirus), hubo una noticia que me asustó aún más: “Presentan cargos contra cuidadora de ancianos que se apropió ilegalmente de $55,000.”

Increíble el relato entristecedor de cómo una mujer que debía velar por el bienestar de dos adultos mayores, inescrupulosamente, se prestó a robarles dinero de sus ahorros y traicionó la confianza que un día le dieron.

La explotación financiera se ha llamado “el crimen del siglo XXI” por un estudio que sugiere que los adultos mayores en los Estados Unidos perdieron al menos $2.9 mil millones como resultado de la explotación financiera por parte de un amplio espectro de perpetradores en 2010.[1]

Según la Ley de Estadounidenses de Edad Avanzada, la explotación financiera se refiere a las acciones fraudulentas o ilegales, no autorizadas, o impropias por parte de un cuidador, fideicomisario u otra persona en los que los recursos de un adulto mayor son utilizados por otra persona con fines de lucro o ganancia personal; o acciones que resultan en privar a un adulto mayor de los beneficios, recursos, pertenencias o activos a los que tiene derecho.

Los adultos mayores son más propensos a ser víctimas de este crimen por varias razones; entre algunas de ellas podemos mencionar que:

  1. suelen ser confiados y corteses,
  2. muchos sufren de soledad, depresión o están aislados de la comunidad,
  3. temen represalias o castigos por parte de quien los está explotando,
  4. no están dispuestos a denunciar a quien les estafa pues dependen de esa persona/s
  5. o no están acostumbrados a manejar sus recursos financieros.

Por eso, quisiera compartir con ustedes, algunas recomendaciones sobre cómo proteger y minimizar el riesgo de que exploten financieramente a un adulto mayor que usted conozca. 

  1. Aconséjele que uno o más familiares puedan revisar periódicamente sus estados de cuenta bancario. 
  2. Sugiérale que observe si algún cheque lleva alguna firma que parezca falsificada o forzada. 
  3. Verifique si sus estados de cuenta bancarios llegan a la dirección postal correcta.
  4. Pídale que vigile con detenimiento si encontrara una o más transacciones de transferencias o retiros no autorizados por el Adulto Mayor.
  5. Dígale que periódicamente corra un informe de crédito gratuito.
  6. Infórmele que NUNCA debe compartir información personal, o de sus tarjetas de crédito o débito por teléfono, y menos aún información de su cuenta bancaria y seguro social.
  7. Recomiéndele que no expida cheques “en blanco” o “al portador” (Cash).
  8. Y si recibe fondos de pensiones o retiro que SIEMPRE sean depositados directamente a su cuenta bancaria.
  9. Coméntele que no abra la puerta a vendedores o contratistas que van de puerta en Puerta.

Ahora bien, en caso de que usted o un familiar venga en conocimiento de que un Adulto Mayor es víctima de explotación financiera, inmediatamente póngase en contacto con las autoridades de ley y orden de su comunidad/pueblo.  También pudiera buscar la ayuda de un abogado o sociedad de servicios legales gratuitos en su comunidad.

El cuidar y proteger a nuestros adultos mayores es responsabilidad de todos.  El reportar actividad que pueda parecer explotación financiera, es parte de esta labor, no importa quién sea o cuán cercano esté el abusador.



[1] The MetLife Study of Elder Financial Abuse: Crimes of Occasion, Desperation, and Predation against America’s Elders  (Nueva York, NY: MetLife, junio 2011).

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